Mirando la facturación por producto, vemos que en los supermercados se incrementan las ventas de alimentos de marca blanca. Los presupuestos familiares de las economías domésticas dan para lo que dan y la gente echa mano a los productos alimenticios más baratos de los lineales.
Así las ventas de alimentos de marca blanca han seguido una tendencia claramente ascendente en los últimos meses, impulsadas por la búsqueda de ahorro de los consumidores y por la fortaleza de cadenas como Mercadona, Lidl o Aldi. Estas grandes empresas siguen ganando. Tanto les da vender unos macarrones de marca Gallo como unos macarrones marca de distribución. Ellos venden.
Los datos más recientes muestran que la marca blanca continúa ganando terreno mes a mes. En febrero de 2025, la cuota de mercado alcanzó el 46,7%, un incremento del 1% interanual, según NielsenIQ. Este crecimiento se vio impulsado por un aumento del 4,4% en valor y del 2,1% en volumen, reflejando que los consumidores siguen optando por estas opciones incluso con menor presencia en los lineales.
Esta tendencia ya se veía en el año 2024. A cierre de 2024, la marca blanca representaba ya el 53,4% del mercado de gran consumo, siete décimas más que el año anterior. Este avance se produjo a pesar de una reducción del 4,6% en su presencia en los lineales, lo que indica que los consumidores continúan eligiéndola como estrategia de ahorro ante la pérdida de poder adquisitivo.
En los últimos meses, cadenas como Mercadona, Lidl y Aldi han llevado la marca blanca a cuotas récord. En septiembre, la cuota en alimentación alcanzó el 54%, un crecimiento interanual de un punto porcentual. Además, las enseñas de distribución duplicaron el crecimiento de las marcas de fabricante tanto en volumen como en valor, consolidando la preferencia por los productos de marca blanca de compradoras y compradores
Los alimentos de marca blanca más comprados en 2025 son los siguientes:
- Lácteos (leche, yogures, quesos)
- Aceites vegetales, especialmente aceite de oliva
- Pasta y arroz
- Conservas (atún, tomate, legumbres cocidas)
- Productos frescos envasados (carnes y embutidos básicos)
- Pan de molde y bollería básica
- Galletas y cereales de desayuno
- Snacks salados
- Congelados (verduras, pizzas, pescados)
- Salsas y caldos
- Legumbres secas
- Zumos y bebidas básicas
- Huevos
- Azúcar, harina y repostería básica
- Platos preparados económicos
Los productos alimenticios de marca blanca se han consolidado como una opción fiable y de buena calidad para muchos consumidores, gracias a que combinan precios competitivos con estándares de producción cada vez más exigentes. En la mayoría de los casos, estos artículos se elaboran en las mismas fábricas que las marcas reconocidas, lo que garantiza seguridad, sabor y consistencia. Además, las cadenas de distribución han invertido en mejorar sus formulaciones y ampliar la variedad disponible, ofreciendo alternativas nutritivas y accesibles para las clases trabajadoras.
Por eso es tan necesario que las cadenas de alimentación nos ofrezcan una mayor variedad de marcas blancas. Cada artículo alimenticio debería tener su marca blanca con el fin de hacerlo comprable por las personas más humildes. Reclamemos, pues, una mayor presencia de las marcas de distribución en lo lineales de los supermercados, hipermercados y pequeñas tiendas de alimentación. Son muchas las mujeres y hombres amas y amos de casa que nos han hecho llegar la queja de que los sitios ocupados por algunas marcas blancas en los locales de venta de productos alimenticios están vacíos.
Los supermercados no deberían pensar en incrementar sus ventas a cualquier precio. Deberían pensar en hacer accesible la alimentación a la clase trabajadora. Y el Gobierno también debería pensarlo y poner medidas para que las marcas blancas estén más presentes en los puntos de venta.
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