No sabemos si a Leonor no la dejan crecer o si ella no se atreve a arremangarse. En su discurso de los Premios Princesa de Asturias 2026 daba ambas impresiones. La heredera parecía encorsetada entre un padre rey con derecho a la última palabra y una madre periodista controladora. Leonor leía un texto que no iba con ella y no emocionaba.
Escuchando el discurso de la Princesa de Asturias te preguntabas quién se lo había escrito. ¿Una escritora o un escritor de libros infantiles aburridos? ¿Un autor maduro infantilizándose? La heredera pasó de puntillas sobre la actualidad. Ni una referencia a las elecciones que nos vienen encima. Ni un guiño hacia los manifestantes de la Puerta del Sol. Ni mojarse con el problema de la inmigración en Ceuta. Ni decir nada sobre las carencias de jóvenes, menos jóvenes y ancianos.
Esta chica nos viene a hablar de la inteligencia artificial sin decir nada y de que los jóvenes de su generación están desilusionados. Y para ilusionar a sus coetáneos nos pone de ejemplo a los premiados y premiadas, en una edición en la que pocos aplausos levantaron las personas distinguidas con tan altos premios.
Viendo los premios, no entendías a tanto premiado desconocido. Era gente o muy mayor o muy aburrida. El representante del Studio Ghibli apareció con un muñeco y con el muñeco se fue a recibir el premio de manos de la Princesa. Pero el señor era tan serio que no tuvo el detalle de darle el muñeco a Leonor. Regresó a su asiento con el galardón y con su muñeco, una pequeña mascota de peluche que no hacía ningún ruido. En la misma línea anduvieron la mayoría de los premiados, con la excepción de Patti Smith y Christina Koch. La cantante y la astronauta pusieron una nota más emotiva a un acto que ni siquiera levantó la presencia del astro del balompié Leo Messi.
La Princesa Leonor está muy verde aún. Debería atreverse a ser más ella misma. Ya es hora de que deje de decir como una cantinela "nosotros, los jóvenes". Se espera de su persona que esté informada de los problemas del país, que hable de esos problemas en sus discursos, que anime, que ilusione, que nos ponga ejemplos de andar por casa, no ejemplos de lejos de casa. Se espera de Leonor de Borbón y Ortiz que pise acera y que baje de sus palacios.
Escuchando su discurso te preguntabas si la Heredera de la Corona de España sabe que hay un problema muy gordo de vivienda en este país nuestro. Te preguntabas si sabe que la gente se ha echado a la calle para protestar porque no le llega el sueldo para pagar el alquiler. Te preguntabas si sabe quién fue Maricarmen, la anciana de Madrid que murió al verse desahuciada. Te preguntabas también si Leonor de Borbón y Ortiz sabe que la sanidad acumula miles y miles de pacientes en listas de espera en todas las Comunidades Autónomas.
Le recomendamos a la Heredera de España que prepare mejor sus discursos, que se informe y que cambie de "negro" o "negra". Entiéndase lo que se tiene que entender: "negros" o "negras" son las personas que escriben los discursos que leen como loritos los miembros de la Casa Real, los políticos y hasta los grandes empresarios. A la pobre Leonor parece que le escribe el discurso un enemigo. Y no vamos a decir nada de su vestimenta. O sí... Puestos a decir, tenemos que decirle que se vista más moderna. Llevaba un vestido que parecía el vestido de una niña de los años cincuenta en un funeral. ¡Pobre princesa!
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