miércoles, 22 de julio de 2026

Europa tendrá 130 millones de jubilados a finales del siglo XXI

La vieja Europa se sigue llenando de población anciana. Los jóvenes nos volvemos viejos y los viejos nos volvemos eternos. Así estamos convirtiéndonos en una Unión Europea de mujeres y hombres pensionistas que temen que sus pensiones de jubilación peligren porque el recambio generacional es muy pobre.
Según las proyecciones demográficas de Eurostat, los jubilados tendrán un peso cada vez mayor en la sociedad europea durante las próximas décadas. En la actualidad, la Unión Europea cuenta con alrededor de 450 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente el 20 % —unos 90 millones de personas— tiene 65 años o más. A finales de siglo, este grupo representará cerca del 31 % de la población, lo que supondrá en torno a 130 millones de mayores, pese a que la población total se reducirá hasta situarse en torno a los 420 millones de habitantes. 
El envejecimiento será especialmente visible en la relación entre las personas jubiladas y la población en edad de trabajar. Actualmente, por cada 100 personas de entre 15 y 64 años hay alrededor de 34 mayores de 65 años. Las estimaciones apuntan a que esta tasa de dependencia alcanzará cerca de 60 personas mayores por cada 100 trabajadores en 2100, lo que equivale a pasar de algo más de tres personas en edad laboral por cada jubilado a menos de dos. En términos relativos, se trata de un incremento cercano al 75% en la tasa de dependencia durante el siglo. 
Esta evolución responde a dos tendencias simultáneas. Por un lado, la esperanza de vida continúa aumentando gracias a los avances sanitarios y a la mejora de las condiciones de vida. Por otro, la natalidad permanece en niveles históricamente bajos desde hace décadas, lo que reduce el tamaño de las nuevas generaciones. Como consecuencia, la población en edad de trabajar pasará de representar aproximadamente el 65% del total en 2019 a alrededor del 55% en 2100, mientras que el porcentaje de mayores de 65 años crecerá once puntos porcentuales en ese mismo periodo.
El cambio demográfico tendrá importantes repercusiones económicas y sociales. Un menor número de trabajadores deberá sostener un volumen creciente de pensionistas, lo que incrementará la presión sobre los sistemas públicos de pensiones, la sanidad y los servicios de atención a la dependencia. Al mismo tiempo, aumentará la demanda de profesionales especializados en cuidados y de soluciones adaptadas a una población cada vez más envejecida, impulsando sectores como la denominada economía plateada.
Ante este escenario, las instituciones europeas y los gobiernos nacionales deberán adaptar sus políticas para garantizar la sostenibilidad del Estado del bienestar. Entre las principales medidas figuran el impulso a la natalidad, el fomento del envejecimiento activo, la prolongación voluntaria de la vida laboral, el aumento de la productividad y una gestión eficaz de la inmigración. De no producirse cambios significativos en estas variables, Europa afrontará a finales de siglo una estructura demográfica inédita, con una proporción de jubilados prácticamente doble respecto a la población activa en comparación con la registrada al comienzo del siglo XXI. 
Esta humilde economista ve con preocupación este escenario. Una Europa que apuesta solo por la inmigración para paliar la falta de mano de obra autóctona nos preocupa. Los países europeos están olvidándose de la inversión en capital. Se necesita robotizar los trabajos repetitivos y duros del sector primario. Ganaríamos todos con la robotización porque se incrementaría la productividad, se bajaría el coste que supone para los Estados las bajas de los trabajadores y trabajadoras y aumentaría el número de personas interesadas en realizar trabajos que a día de hoy no son precisamente demandados a causa de su dureza. Hablemos de tareas en cocinas industriales, limpieza de grandes edificios, trabajos en la construcción e incluso esas tareas de cuidados a mayores basadas en el esfuerzo físico de la cuidadora o cuidador.
Pero la clase política no piensa en inversiones en bienes de equipo que hagan más fáciles las duras tareas al trabajador o trabajadora. Las políticas y políticos de la Unión Europea están sentados en sus poltronas sin saber lo que es un dolor de espalda tras pasar 8 horas al día moviendo carros con bandejas de comida. No saben tampoco los políticos y políticas lo que es echarse al hombro un saco de cemento. Nunca han movido un palé con mercancía en un supermercado. Tampoco han aguantado la presión psicológica de una cinta de montaje de bandejas en una cocina industrial de hospital. Y mucho menos han movido a una persona encamada sin tener a mano una grúa.
Así nos va.
Y así dejamos que nos vaya.

ECONOMISTA
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sábado, 18 de julio de 2026

Las 20.000 benzocartas del gobierno vasco para reducir el gasto farmacéutico

Si alguien piensa que el gobierno está haciendo algo por él, se equivoca. Los gobiernos, sean autonómicos, locales o el gobierno de la nación, miran sus cuentas. Los ciudadanos y ciudadanas somos considerados números en unas cuentas difíciles de cuadrar.

Lo vemos ahora con la Benzocarta del gobierno vasco. Los de Iñigo Urkullu y sus socios del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra, vieron que la ciudadanía gastaba mucho en medicinas para el insomnio y para la ansiedad y le andan enviando cartitas aconsejándoles que tomen menos pastillas.

De momento enviaron 20.000 cartas. Puede que envíen más. Están centrando su campaña en las personas que tienen tratamientos prolongados en el tiempo. Lo que tienen que hacer estas personas es ir reduciendo la medicación por indicación de una carta de su gobierno. Miran a ver qué pasa y siguen quitando pastillas. Así llegarán a la medicación cero. Y puede que lleguen también a los ataques de ansiedad y a las largas noches de vela.

Los políticos metidos a médicos no me convencen. Es cierto que el consumo de benzodiacepinas a largo plazo no es muy recomendable, pero, en todo caso, debe ser controlado por el personal médico paciente a paciente.

No se debe jugar con esta medicación. Las benzodiacepinas son un fármaco que se suele recetar para la ansiedad extrema, el insomnio severo, o incluso para relajar los músculos cuando andas tensa como el palo de la escoba. Es de sentido común que esos casos tengan un tratamiento.

Bien sabemos que España es el país del mundo mundial donde se consumen más benzodiacepinas, pese a que se ha reducido su consumo después de la pandemia. Se estima que en 2020 se consumieron en España casi 110 dosis diarias por cada 1.000 habitantes. Sólo Bélgica (84 dosis diarias) y Portugal (80) nos superan. El gasto en benzodiacepinas en España supera los 100 millones de euros anuales, pese a la ligera reducción post-pandemia.

Lo preocupante, como decíamos, es que la clase política gobernante empiece a jugar a los médicos y que los pacientes acabemos convertidos en sus conejillos de indias. Por favor, un poquito de seriedad. Dejemos a los médicos y médicas hacer su trabajo siguiendo criterios médicos, no criterios políticos ni criterios económicos. https://amzn.to/4yv8Udd

MARÍA REY
ECONOMISTA

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lunes, 6 de julio de 2026

La ola de calor más larga en España

El calor no cesa. Según la serie histórica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la ola de calor más larga registrada en España fue la de junio-julio de 2015, que se prolongó durante 26 días consecutivos
Las olas de calor más largas son:
Los datos de AEMET muestran además que las olas de calor son cada vez más frecuentes y duraderas:
En resumen, el récord de duración corresponde a la ola de calor de 2015, con 26 días, un episodio que sigue siendo la referencia histórica en España.
Tranquilicémonos, pues. Hubo calores peores en el pasado. Además, tenemos buenos ventiladores a nuestra disposición para sobrevivir fresquitos. Aquí te los venden: https://amzn.to/4f6ki6x

domingo, 5 de julio de 2026

Las interminables listas de espera del SERGAS (Servicio Gallego de Salud)

Años y años lleva el Partido Popular en el gobierno gallego y años y años lleva haciendo cosas mal. Una de esas malas gestiones es el SERGAS. El Servicio Gallego de Salud tiene unos resultados muy negativos en cuanto a efectividad. Ni eficaz ni justo es el SERGAS.

Lo explicamos.
Los datos oficiales más recientes publicados por el SERGAS muestran que el área sanitaria de A Coruña–Cee continúa siendo una de las zonas con mayor presión asistencial de Galicia. En el ámbito de la cirugía programada, el informe correspondiente al 31 de diciembre de 2025 recoge que el área acumula 10.051 pacientes en lista de espera, con un tiempo medio de espera de 78,2 días. Esta cifra refleja la carga asistencial del CHUAC, que concentra la mayor parte de la actividad quirúrgica y donde la espera media asciende a 79,7 días. La distribución por tramos de demora indica que la mayoría de los pacientes (6.508) se encuentran dentro del intervalo de 0 a 3 meses, mientras que casi 3.000 esperan entre 3 y 6 meses y más de 500 superan el medio año de espera. El Hospital Virxe da Xunqueira, en Cee, presenta cifras más reducidas, aunque también registra demoras relevantes en determinados procedimientos.
En cuanto a las consultas con médicos especialistas, el SERGAS no publica un desglose tan detallado por áreas sanitarias como en el caso de la cirugía. Sin embargo, los datos autonómicos disponibles para 2024 indican que la espera media para una primera consulta en Galicia es de 60,8 días. Diversas fuentes oficiales y comunicados de la Consellería de Sanidade señalan que el área de A Coruña se sitúa sistemáticamente entre las que presentan mayores tiempos de espera, lo que coincide con la elevada presión asistencial observada en la actividad quirúrgica. Además, el 36% de los pacientes gallegos aguardan más de 60 días para ser atendidos por un especialista, un indicador que refleja la tensión general del sistema y que, según los datos disponibles, afecta de manera significativa al área coruñesa.
Toda esta información procede del sistema estadístico SILEC, el instrumento oficial del SERGAS para el seguimiento de las listas de espera quirúrgica. Este sistema publica datos semestrales y permite conocer el número de pacientes pendientes y los tiempos medios de espera, con un nivel de detalle que llega hasta cada hospital. Las próximas actualizaciones previstas corresponden a los datos de junio y diciembre de 2026, que permitirán evaluar la evolución de la presión asistencial en el área de A Coruña y en el conjunto de Galicia.
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