En Ceuta siguen malviviendo después de la invasión de inmigrantes que, presuntamente, les envió Marruecos. Se multiplican los sótanos patera, las azoteas patera, las calles patera, los pisos patera, las playas patera, los montes patera, los acantilados patera y hasta en el puerto de Ceuta están montando una gran carpa patera para ver si se les escapan los recién llegados en los ferrys que a diario comunican la ciudad autónoma con la Península. Por eso, con tanto malvivir, no es de extrañar que les haya llegado también la viruela del mono.
El primer afectado por la viruela del mono es un muchacho mena de 13 años. Este joven de origen marroquí no acompañado que se encontraba alojado de forma temporal en un centro de protección de la ciudad procede de las entradas migratorias masivas de finales de julio. Ahora lo tienen aislado para que no contagie a otras personas. Crucemos los dedos. Solo nos falta en este país nuestro una epidemia de viruela del mono. Y solo nos falta también que la invasión de inmigrantes nos traiga una epidemia.
Si así fuera, habría que buscar al presunto culpable en el Palacio de la Zarzuela. Es allí donde está el señor Sánchez, con su sonrisa perenne y su incapacidad absoluta para gobernar un país. Pedro Sánchez se ríe mucho. Si entran inmigrantes en invasión, él ríe. Si el Rey de Marruecos se ríe de España y de su presidente, Sánchez también se ríe. No le importa que sea el manda menos de las Europas. Solo le importa a don Pedro seguir cobrando su sueldo, seguir viviendo en un palacio, seguir desplazándose en un Falcon y seguir llevando una escolta guardándole la espalda.
Pedro Sánchez y su gobierno son un grupo de personas contentas de haberse conocido. Así tenemos a la ministra de Sanidad diciendo que tienen todo muy bien controlado en Ceuta. No hay epidemia que se les escape. Hasta tienen contados los casos de tuberculosis que empiezan a multiplicarse entre tanto gentío que nos ha venido. Mónica García, ministra de Sanidad del Gobierno de España, es una señora muy optimista.
Muchas y muchos, no somos tan optimistas como la ministra. Más bien somos pesimistas respecto a las posibles epidemias que puedan derivarse de la concentración de inmigrantes que se ha formado en la ciudad española de Ceuta. La multitud genera suciedad y la suciedad genera enfermedades. Y en Ceuta hay una multitud incontrolada e incontrolable. Vuelvo a decir: crucemos los dedos. Que la viruela del mono que ha llegado a Ceuta de la mano de la invasión de inmigrantes no se convierta en una epidemia.
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