sábado, 29 de agosto de 2020

Las tres Comunidades Autónomas más derrochonas

Todos suponemos que las Comunidades Autónomas en España son derrochonas. Esto es así porque los gobiernos autonómicos gastan lo que recauda el Estado. No tienen las Comunidades Autónomas impuestos propios que las pongan ante los ojos de los ciudadanos como responsables de una subida de tributos.

También es cierto que hasta ahora pocos datos tenemos del sobrecoste que están suponiendo para los bolsillos de los ciudadanos. Tanto el Gobierno Central como los respectivos gobiernos de las autonomías se niegan a dar cifras. Sólo podemos hacer cálculos aproximados, afectados por la falta de homogeidad en gastos. Me refiero a que hay gastos en determinadas Comunidades Autónomas que no existen en otras. Por ejemplo, las embajadas autonómicas.

Mirando cifras del año 2008, el sobrecoste anual estimado de las Comunidades Autónomas es de 26 millones de euros. Es decir, el 2,6% del PIB. Para darnos cuenta de la magnitud del gasto, pensemos que el gasto de la Seguridad Social en toda España es del 3% del PIB.

Los sobrecostes se aprecian muy bien por capítulos de los presupuestos de las Comunidades Autónomas. En concreto en el Capítulo I y en el Capítulo II. El capítulo I recoge los gastos de personal. En gastos de personal se aprecia un sobrecoste de 12,8 mil millones de euros (un poco más del 1,2% del PIB). Las Comunidades Autónomas más eficientes en gastos de personal serían Murcia, País Vasco y Cataluña.

El capítulo II de los presupuestos de las Comunidades Autónomas recoge el gasto corriente. En gasto corriente tenemos un sobrecoste superior a los 13 mil millones de euros (un 1,3% del PIB). Murcia, Andalucía y Castilla y León serían las Comunidades Autónomas más eficientes en este capítulo.

En su conjunto, las Comunidades Autónomas con mayor sobrecoste en España serían Cataluña, Andalucía y Madrid.

 Pero más que los gastos deberíamos mirar la relación entre el dinero que cada autonomía gasta y el desarrollo de su PIB. Este dato nos indica que Navarra, Murcia, Extremadura y Galicia serían las más eficaces, mientras que Cataluña y la Comunidad Valencia serían las que más malgastan.

Se podrían reducir mucho el coste del Estado Autonómico sin necesidad de eliminar los distintos autogobiernos. Sólo habría que eliminar órganos duplicados. Me refiero a los defensores del pueblo y del menor, embajadas y oficinas comerciales autonómicas, institutos de estadística y meteorológicos, agencias de protección de datos, las televisiones autonómicas, hasta 50 universidades públicas.

Se mantendrían gastos indispensables de instituciones de autogobierno y parlamentos autonómicos y, por supuesto, la ley de la dependencia.

María Rey
Economista

domingo, 23 de agosto de 2020

Con Franco se vivía mejor

El poder adquisitivo, es decir, el salario real era mejor en los últimos años del régimen dictatorial que en la presente democracia instaurada a partir del año 1978. Es lo que podemos afirmar mirando las macromagnitudes de ambos períodos.

Vayamos al año 2010, una vez dejado atrás lo más duro de la crisis económica de 2008. En el 2010 el salario medio  (que se obtiene restando del salario bruto las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo del trabajador y las retenciones del IRPF), fue de 1.345,44 euros al mes.

El salario medio en el año 1975, con una fiscalidad más favorable para el contribuyente, era de unas 22.000 ptas al mes.

No cabe duda que la década comprendida entre 1965 y 1975 fue la década de mayor desarrollo económico en España. El PIB real por habitante aumenta en esos diez años fantásticos 2.285 euros. La productividad media del trabajo se incrementa en 6.855 euros. El salario real por trabajador asalariado experimenta un crecimiento de 6.094 euros. Se produce, pues, un importante incremento del salario medio percibido por los trabajadores gracias a la baja presión fiscal sobre las rentas del trabajo.

Enumeremos también las circunstancias que concurrieron para hacer posible la mejor década de la economía española:
-Aumento del nivel educativo de la población.
-Fomento del desarrollo industrial.
-Remesas de divisas recibidas del exterior. Recordemos la gran cantidad de emigrantes que tenía España en países europeos como Suiza, Francia, Reino Unido, Holanda...
-Impulso del desarrollo turístico.
-Aumento del comercio exterior.

La situación económica va a empezar a empeorar a partir de 1975. En la década 1975-1985 se produce un estancamiento que lleva a la relentización del desarrollo económico tanto a nivel de salario real como en la tasa de desempleo. Es decir, por un lado tenemos una caída del poder adquisitivo de la clase trabajadora. Por otro lado vemos como va aumentando el número de desempleados.

El poder adquisitivo mejora levemente entre los años 1985 y 1995. Destaca el repunte de principios de los noventa. Pero, pasado el año 1995, volvemos a ver como el poder adquisitivo emprende una caída sucesiva que llega hasta nuestros días.

Pongamos números de la economía de andar por casa para ver la caída del poder adquisitivo de los españoles. Por ejemplo, una familia que quisiera comprar una vivienda media en el Madrid de 1975 paga el precio del metro cuadrado a 28.200 ptas. Hoy en día el precio por metro construido en vivienda nueva anda sobre los 2100-2400€ aproximadamente (unas 360.000 ptas); 3000 euros por metro cuadrado hace tan solo dos años.

La capital de España siempre fue cara para vivir. Miremos la  media en España del metro cuadrado: es de 1749€ .  ¿Y cuánto costaba en los años setenta? En la década de los 70 el precio medio por metro cuadrado de una vivienda se aproximaba a las 15.000 pesetas (90 euros).

Pensemos en un piso medio. Voy a regresar al ejemplo de la capital de España porque Madrid es una ciudad conocida hasta para los que nunca la han visitado. En 1975 el precio de un piso de 150 metros cuadrado en Madrid en zona de Plaza de Castilla era de 2.500.000 ptas; en la zona del barrio de Salamanca, calle Velázquez un piso de 162 metros cuadrados costaba 2.800.000 ptas.

A día de hoy un piso de 154 metros cuadrados en la zona de Plaza de Castilla cuesta unos 380.000€ con un poco de suerte. Digo con un poco de suerte porque hay que mirar mucho para encontrar este precio. Es tirar a la baja. Pasemos el precio de euros a pesetas. Serían 63 millones de ptas. Ya no os voy a hablar de los precios en el Barrio de Salamanca. Son todavía más prohibitivos.

Sigamos analizando los precios de los productos que compraría una familia media. Por ejemplo un automóvil. Un coche de gama media costaba en 1975 unas 200.000 ptas. En la actualidad el mismo automóvil de gama media anda sobre los 15.000€ (2.500.000 ptas).

Una vez comprado el piso y comprado el coche, nuestra familia media tiene que comprar gasolina para su pequeño utilitario. Pues bien, un litro de gasolina súper le costaba en 1975 unas 24 ptas. Hoy la sin plomo anda sobre 1,34€ (225 ptas).

Nuestra familia media comprará al menos un periódico. En el año 1975 el periódico costaba 8 ptas. Se podía comprar sin pensar. Hoy cuesta el periódico 1,30€ (216 ptas). Muchos españoles prefieren guardar ese 1,30 euros para tomar un café mañanero mientras leen gratis en el bar el periódico que han dejado de comprar.

Si comprar el periódico es para muchos y muchas españolas un lujo, lo que sí es un lujo para la inmensa mayoría de la población es ir al cine. Una entrada de cine costaba en el año 1975, el año en que murió Franco,100 ptas. A día de hoy el precio medio de las entradas de cine está en 7€ (1160 ptas). Hay que decir que en la última década el precio de las entradas de cine ha caído en un 9,5%.

También era más barato emborracharse en la década de los años setenta. En 1975 una cerveza costaba 10 ptas. Hoy una caña cuesta 1,10-1,50 (180-250 ptas)

No me olvido del precio de los medios de transporte. Voy a poner el ejemplo del metro en Madrid. Un billete sencillo de metro en Madrid costaba 6 ptas en 1975. A día de hoy entre 1,5 y 2€ (250-330 ptas)

Relacionemos el sueldo medio con el coste de la vida. ¿Nos daba para más el dinero en 1975 o nos da para más hoy en día? Es obvio que el poder de compra era mayor en el año 1975 y años precedentes de la década gloriosa de la economía española. Por ejemplo, una vivienda media de 75 metros cuadaros en 1975 (15.000 ptas-90€/m2) más un coche de gama media (200.000 ptas-1.200€) eran más asequibles para el trabajador de los años setenta que para el trabajador o trabajadora actual.

Teniendo en cuenta el sueldo medio de la época, un trabajador medio con el sueldo de 60 meses compraba una vivienda y un coche.  En la actualidad le haría falta el sueldo de 109 meses (1.749€*75m2+15.000€=146.175€ divididos entre el salario medio: 1.345€/mes). A nuestros padres les costaba menos esfuerzo comprar un pisito y un coche. Sólo con este dato, dan ganas de regresar al año 1975. Habría menos democracia, pero se vivía, desde el punto de vista económico, mucho mejor.

Después de ese somero análisis de la cifras citadas, podemos constatar una reducción progresiva del poder adquisitivo (salario real) cercano al 50%, o lo que es lo mismo: hoy somos el doble de pobres que lo fueron nuestros padres y nuestros abuelos en el año 1975.

María Rey
Economista

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lunes, 17 de agosto de 2020

La España que entró en la UE en 1986

En el séptimo año consecutivo de crisis industrial llegó el Gobierno socialista al poder. Estábamos en octubre de 1981. Habiamos vivido años de incrementos en el precio del petróleo que llevaron al sector industrial a una crisis que derivó en un importante incremento del paro. Veníamos de una tasa de desempleo del 4%. Nos habíamos puesto en una tasa de desempleo del 17%. El IPC aumentaba entre un 14% y un 15% anual. Esta subida tan acusada de los precios se denominó estanflación.

Los socialistas liderados por Felipe González optaron por sanerar la economía a su manera: devaluan la peseta, apuestan por una política monetaria restrictivia con altos tipos de interés y lanzan la reconversión industrial que había iniciado tímidamente la UCD. Sus medidas de saneamiento económico pretendían conseguir credibilidad frente a los agentes económicos.

Los resultados no se hicieron esperar mucho. La inflación fue bajando hasta el 8%, se reduce el paro, aumenta el PIB. El Producto Interior Bruto se incrementó un 5% anual en 1985, año de la adhesión de España a la entonces Comunidad Económica Europea, es decir, la Unión Europea de hoy. Era 12 de junio de 1985. Se firmaba el Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas para entrar en vigor el 1 de enero de 1986. España había conseguido entrar en el club europeo. Si miramos la Balanza de Pago de aquellas fechas la vemos más saneada. Teníamos una peseta más fuerte frente a otras divisas. También teníamos un sistema fiscal con nuevas figuras impositivas (IVA) y con un menor fraude fiscal. Los agricultores propietarios, los comerciantes, autónomos y profesionales liberales empezaron a estar bajo la lupa de Hacienda. El menor fraude fiscal reportó recursos para financiar la inversión pública hasta 1992.

El Gobierno socialista hizo realidad alguna promesa electoral como la creación de pensiones no contributivas o la sanidad universal. Dos medidas muy necesarias. En educación no estuvieron muy acertados pese a duplicar el gasto público destinado a esta partida. Otro fracaso socialista fue no crear los 800.000 puestos de trabajo prometidos. Y ya habíamos llegado a la década de los noventa.

Mirar hacia atrás es ver tiempos pasados que fueron difíciles, pero no tanto como estos meses de crisis económica del covid-19. Hemos llegado, a día de hoy, a una situación económica que nos hace decir que tiempos pasados han sido mejores a nivel económico.

María Rey
Economista

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viernes, 14 de agosto de 2020

Los trabajadores que pierden más poder adquisitivo

Los sectores económicos no se han visto afectados en la misma medida por la pérdida de poder adquisitivo. Son los trabajadores del sector servicios los más perjudicados en pérdida de capacidad de compra. Tenemos una pérdida media del 7,1% de poder adquisitivo para el conjunto de la clase trabajadora. Pero en el sector servicios los trabajadores pierden un 9% de capacidad de compra. El coste salarial medio que cerró el año 2018 es de 1965 euros.

También pierden poder adquisitivo los trabajadores de la construcción, un sector que ha visto rebajado su peso en la economía española tras la crisis del año 2008. Pero la pérdida es leve. Queda patente que los trabajadores de la construcción son los trabajadores que han experimentado mayores alzas del salario. En el último trimestre de 2008 su salario se ha visto incrementado en un 2,8%. Pero el alza en los salarios no impide que su poder adquisitivo caiga en un 2,7%.

Los únicos trabajadores que no pierden poder adquisitivo son los trabajadores de la industria. Ganan un 0,6%. Esto se explica porque la competencia en la industria no es en precios ni en devaluación salarial. A este incremento del poder de compra también contribuyen el tipo de producto y el menor precio del petróleo.

Afrontar el problema de la caída del poder adquisitivo se hace más urgente, pues, en el sector servicios. Más urgente se hace ahora cuando la situación post covid-19 nos deja un panorama de bares y locales de ocio en general funcionando con muchas limitaciones a causa de los rebrotes. El sector servicios está viviendo una crisis equivalente a la crisis que vivió el sector de la construcción en el 2008. Acabaremos viendo como determinados subsectores perderán peso en la economía española. Me refiero a la hostelería.

María Rey
Economista

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jueves, 13 de agosto de 2020

El poder adquisitivo previo al covid-19


El poder adquisitivo seguía una tendencia a la baja cuando el covid-19 se hizo presente. Así vemos como el sueldo medio bruto en 2018 era de 2039 euros mensuales, un 0,9% superior al salario medio bruto del año 2017. Pero la inflación media en 2019 es de 1,7%. Lo que quiere decir que la mayoría de los españoles vuelve a perder poder adquisitivo. La mayor subida del salario medio bruto en tres años de los salarios se ve comida por la infación.

No sorprende el dato. Si miramos diez años para atrás, nos encontramos con una pérdida de poder adquisitivo en la útima década del 7,1%. Son datos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral publicados por el INE.

Sigamos analizando los datos. Los trabajadores han perdido el 15,5 euros de poder adquisitivo cada mes del año 2.018. El salario medio debiera haber sido, pues, de 2054,5 euros. ¿Y cuántos euros han perdido los trabajadores y trabajadoras de este país durante la década 2008-2018? Han perdido 146 euros al mes. A esta cifra llegamos comparando los datos de cierre de 2008 con los de 2018 y curzándolos con la inflación. Es decir, con una inflación acumulada de 12,6%, el salario medio a fin del ejercicio 2018 tendría que ser de 2185 euros brutos mensuales.

La pérdida de poder adquisitivo esconde una mayor injusticia desde mi particular punto de vista. Estoy hablando de lo que algunos economistas llaman efecto deriva salarial y yo denomino efecto trabajador pobre. Me explico: la pérdida de poder adquisitivo no es igual para todos los trabajadores. Veámoslo.

El coste laboral de las empresas finalizó el años 2018 en 2692,5 euros por trabajador y mes. En ese coste salarial se incluyen slarios y cotizaciones más otros costes. Esta cifra supone un crecimiento del coste laboboral de un 0,9% respecto a 2017.

Los salarios según convenio registran en diciembre un incremento del 2,1%. Dato del Ministerio de Trabajo.

La diferencia entre coste laboral de las empresas y salarios según convenio pone en evidencia el efecto deriva salarial que os indicaba. Es decir, el efecto trabajador pobre. Los convenios no cubren a todos los trabajadores y no han evolucionado salarialmente de igual forma en todos los sectores. El crecimiento económico de los últimos años se ha sustentado en una presión a la baja de los salarios de los trabajadores que ingresaban nuevos o se reincorporaban tras el estallido de la crisis de 2008. Ahí tenemos la brecha salarial que habría que combatir. No hay derecho a esas diferencias entre la clase trabajadora. Una tasa de paro alta provoca bajos costes salariales, sobre todo en los sectores menos cualificados. No hay legislación que impida estos salarios inferiores. Debería haberla. Incluso cabría la posibilidad de contemplar una redistribución de salarios entre los trabajadores mejor pagados por convenio y los trabajadores pobres. Eso sería justicia social.

María Rey
Economista

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La tremenda caída del poder adquisitivo en Andalucía


 
No iba bien la economía para la clase trabajadora antes de la crisis del covid-19. Sólo hay que mirar el poder adquisitivo a la baja en la década 2008-2018 para darse cuenta. Andalucía es la comunidad autónoma que ha perdido más poder adquisitivo en la última década. El sueldo medio del cuarto trimestre del año 2008 era de 1776 euros. En el año 2018 ese mismo sueldo medio era de 1746 euros. Esto supone una pérdida de capacidad de compra por parte de la clase trabajadora del 14,5%. Andalucía ha perdido en una década más del doble de la media de comunidades autónomas. Es para reflexionar y tomar medidas.

Pero en todas las autonomías el poder de compra por parte de los trabajadores ha ido a menos. Así vemos como en Castilla-León el poder adquisitivo cae un 10,6%, en Aragón un 10,3%. Autonomías donde la caída del poder adqusitivo es menor son Madrid (2,9%), Asturias (3,3%) y Cantabria (3,8%).

En costes salariales vemos a la cabeza al País Vasco, con 2439 euros mensuales brutos, seguida de Madrid, con 2437 euros mensuales brutos.

No nos olvidamos, por supuesto, de los datos de Cataluña. En la década 2008-2018 la Comunidad Autónoma de Cataluña tiene una caída del 8,1% en su poder adquisitivo y el coste salarial medio ha cerrado el años 2018 en 2186 euros.

Para entender estos datos hay que mirar el poder adquisitivo por sectores, cosa que miraremos en otro post posterior. Os adelanto que es en el sector industrial donde no se pierde poder adquisitivo. El sector más perjudicado es el sector servicios. Por eso se explica que Andalucía, una comunidad autónoma con un importante sector servicios centrado en el turismo tenga una caída en su poder de compra tan severa. Recordemos el dato: los trabajadores andaluces han perdido 14,5% de poder adquisitivo en sólo diez años. Más del doble de la media. Y todavía no había venido la crisis del covid-19. Y todavía no había venido la caída de la hostelería por el confinamiento.

María Rey
Economista

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lunes, 3 de agosto de 2020

Las tres profesiones que ha creado el covid-19

A lo largo de los siglos hemos visto como se han creado nuevas profesiones y han desaparecido profesiones ya existentes. No ha cambiado esta tendencia en nuestros días. Vemos, como a raíz del covid-19, se han creado tres profesiones de gran futuro inmediato.

¿Cuáles? te estarás preguntando. Toma nota de las tres profesiones que ha creado el covid-19:

1-Rastreador.
Son necesarias personas que investiguen a los contagiados de coronavirus, que descubran sus contactos para ponerlos en cuarentena. Para eso hace falta una labor de investigación. No siempre hacen esta tarea los sanitarios. Un rastreador puede ser personal no sanitario. Suelen trabajar en un equipo coordinado por una persona que pone en conocimiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado las identidades de los contactos del enfermo. Generalmente, los contactos colaboran. Si no lo hacen, entra en funcionamiento el aparato represor del Estado.

2-Tomadores de temperatura
Empresas con una plantilla elevada o menos elevada, aeropuertos, estaciones de autobuses, discotecas, locales de ocio en general, demandan tomadores de temperatura; personas que con termómetro en mano vayan mirando la temperatura de los trabajadores y/o clientes. Es un trabajo sencillo. Los termómetros que usan son termómetros de frente, grandes aparatos que aproximan a la frente de las personas para así tomarles la temperatura. Inditex cuenta con tomadores de temperatura en su plantilla. Los tomadores de temperatura miran la temperatura de los trabajadores. No pasa ninguno para la planta de Inditex en Arteixo que no tenga una temperatura corporal correcta.

3-Controladores de mascarillas en la playa.
En las playas de Málaga y en otras playas a lo largo y ancho de la costa española hay controladores de mascarillas. Enfundados en un cómodo uniforme veraniego, van mirando si todos los ocupantes de los arenales tienen la mascarilla obligatoria correctamente colocada mientras toman el sol. Son los nuevos vigilantes de la playa. Unos vigilantes muy necesarios en estos tiempos de rebrotes del temido coronavirus.
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sábado, 1 de agosto de 2020

La economía española era débil

La economía española se hunde. No hay nada que hacer. Toca sufrir, controlar la nevera para no comer mucho e ir estirando el poco dinero que tienes. La caída del PIB en un 18,5% entre abril y junio nos lleva a niveles de hace 14 años. Somos pobres. El Producto Interior Bruto lo corrobora.

El PIB entre los meses de abril y junio cae el doble de lo que cae en Estados Unidos. Cae mucho más que en los otros países europeos. Ahora sí que podemos decir que la crisis sanitaria ha sido muy mal gestionada en España. También podemos decir que la economía española era débil. Una economía donde el sector turístico y hostelero tiene un peso tan significativo en el PIB, tiene los pies de arcilla. Cuando viene una riada, se va la bonanza a los buenos recuerdos del pasado.

¿Qué hacemos ahora? Ni siquiera los fondos europeos aseguran una recuperación. Los ministros que aplaudieron al señor Pedro Sánchez no tenían muchos motivos para dar palmas. El presidente del Gobierno tendría que haber traído todavía más dinero de la Unión Europea. Se abre un tremendo agujero en la economía de España. Y lo peor es que a muchos aún nos cuesta creerlo. Pero ahí están las cifras.

María Rey
Economista





miércoles, 29 de julio de 2020

Bulos sobre la inexistencia del covid-19

Parece mentira, pero hay bulos que niegan la pandemia del covid-19. Hay gente que dice que los miles de muertos caudados por la pandemia se deben al miedo que le entró al personal cuando oyeron hablar del virus. Los mató el miedo. No estoy hablando de gente del montón, sino de especialistas en salud que no se atreven a dar sus nombres.

Los bulos corren como la pólvora. Unos niegan el covid-19 (el cantante Miguel Bosé está convencido de su inexistencia). Otros dicen que es un producto de laboratorio chino, un virus de diseño pensado para convertirlo en pandemia. Los hay que anuncian la vacuna para noviembre. Salen noticias de varias posibles vacunas a corto plazo. La mentira, podría decirse, vende. La verdad siempre fue aburrida.

¿Y si verdad y mentira tuvieran verosimilitud desde un punto de vista relativizador? Podría ser. Habrá afectados por el covid-19 que se vinieron abajo al saberse enfermos y verse rodeados por personal sanitario enfundado en plásticos y alejado de su familia y de sus amigos. Habrá algún laboratorio en China que, estudiando los virus, tuvieron un científico o científica con ganas de fastidiar a la Humanidad. Habrá científicos en el mundo mundial que acertarán con la ansiada vacuna igual que hay ganadores de la Primitiva que aciertan los seis números de la combinación ganadora.

Todo es relativo. O casi todo. La verdad puede ser la suma de medias verdades y medias mentiras. El resultado puede venir causado por motivos económicos y motivos irracionales. La racional Economía no lo explica todo. Ni siquiera explica del todo la existencia de bulos negacionistas del covid-19. Pero hay una verdad que no puede negar nadie: los muchos muertos que deja la pandemia.

María Rey
Economista











martes, 28 de julio de 2020

El Estado de Alarma destruyó más de un millón de empleos


 
El Estado de Alarma con el que el Gobierno respondió a la crisis del covid-19 nos ha llevado a sumar a la cifra de desempleo más de un millón de parados. Bastaron menos de tres meses para alcanzar las cifras de pérdida de empleos del año 2008. Nada que no esperáramos. Los resultados de la EPA no han sido una sorpresa. Tampoco es una sorpresa que el sector más golpeado por la crisis económica sea el sector servicios. Los bares cerraron, los comercios cerraron, las peluquerías cerraron.

Después de estos datos negativos que nos llevan a una tasa de paro superior a 15%, los economistas agoreros nos desaniman diciendo que lo peor está por venir. No nos metan miedo, por favor. En Economía son muy importantes las expectativas. En este momento necesitamos expectativas positivas. Hay que decirle al personal que salga, que vaya al Corte Inglés y que compré. Que vayan a comprar al pequeño comercio de su barrio. Que entren en el Carrefour, en Alcampo. Que se acerquen a los mercadillos. Que abran sus puertas a la vendedora de Avon y también a la guapa chica que nos ofrece productos Mary Kay. Hay que entrar en Internet y pinchar los banners publicitarios de las páginas web. Ahí tenemos empresas necesitadas de ventas, trabajadores que necesitan que se vendan los productos que fabrican, accionistas que miran de reojo las noticias de las empresas que podrían repartir dividendos para pagar sus capitales.

 Digamos, colegas míos, que lo mejor está por venir. Y vendrá. Después de las vacas flacas, vendrá una vaca gorda. Yo ya tengo el cuchillo y el tenedor flanqueando el plato para empezar a trinchar el mejor filete. No me jodan mis expectativas positivas. No, no son optimismo: serán una realidad cuando la tasa de paro baje del 15%. Dicen que la vacuna del covid-19 estará para noviembre. ¿No han escuchado esa buena noticia, señores y señoras?...




María Rey
Economista










lunes, 27 de julio de 2020

Sola en casa: la niña del ángel de la guarda

Sola en casa. No es el título de una película sino la situación vivida por una niña de corta edad en Lugo. Sus padres habían salido de cena de amigos y prolongaron la velada en un pub tomando unas copas. La niña dormía cuando salieron. Angelito. No sabía que papá y mamá iban de verbena nocturna. Pensaba que estaban en la habitación vecina durmiendo, como ella.

Pero papá y mamá estaban de fiesta. Tenían unos amigos con una fiesta montada donde no cabían los niños y niñas que se bañan a las siete de la tarde, cenan a las ocho y se acuestan en sus camitas a las nueve de la noche. La fiesta de los amigos de papá y mamá era para adultos, para hombres y mujeres que ríen por reír mientras se achispan con unas cañas.

La niña de Lugo despertó sola. No estaba mamá para acudir a sus gritos. No estaba papá para decir desde la otra habitación que el coco no existe. La niña se asomó a la ventana dejando libre su miedo y sus gritos. Entonces miró hacia arriba el chico que repartía periódicos a las seis de la mañana con noticias de política, de sociedad, de sucesos, de deporte. Periódicos con las esquelas de los muertos y con las desgracias de los vivos. El chico llamó a la policía diciendo que tenía una noticia escandalosa: había una niña sola, gritando, llorando, una niña que tenía a los padres fuera de casa.

La noticia hoy escandaliza la prensa. Mañana vendrá en los periódicos que reparte el ángel de la guarda de la niña sola. Los padres aparecieron enfadados, echándose la culpa como siempre se la echan los padres: padre a madre, madre a padre. Apareció un familiar sensato para hacerse cargo de la niña y reñirles a los padres. Esto es una versión más de la sacrosanta familia: una niña sola en una versión de película "Solo en casa". Afortunadamente, no todos los padres y madres son iguales. Los hay que saben que los niños despiertan antes de que ellos puedan regresar de cañas con los amigos.

María Rey
Economista

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Los autónomos tienen que modernizarse tras el coronavirus

No corren buenos tiempos para los autónomos. Y peores tiempos correrán en un país sobrado de rebrotes del temible coronavirus. Se estima que unos 150.000 autónomos podrían echar el cierre antes de fin de año. Es decir, el 31 de diciembre serán muchos los ex autónomos que no coticen ni trabajen. Pocos celebrarán la llegada del año 2.021 recordando con alegría el año 2.020.

En España hay 560.000 establecimientos en los que trabajan 220.000 trabajadores. Mirando las edades de los autónomos vemos que la cifra de los autónomos mayores de 52 años es abultada. El sector necesita una modernización a gritos. Para eso vendrá bien esta crisis: un sector hipertrofiado y añoso quedará reducido a los emprendedores más punteros.

No nos engañemos: el futuro sólo sonríe a los audaces, a los que sepan buscar su nicho de mercado, diferenciarse de la competencia, adaptarse a los nuevos tiempos apostando por la innovación y por las nuevas tecnologías. Son necesarios autónomos llenos de juventud para comprender que hay que abrirse al nuevo mundo digital y buscar en el marketing las respuestas a la nueva situación.

 En los próximos meses asistiremos al proceso de adelgazamiento del sector autónomo de nuestro país. Quedarán abiertos los establecimientos más innovadores en una guerra de pobrezas desatada por el coronavirus en versión económica. Se dice que en las guerras comerciales perdemos todos. Yo sé que las guerras siempre las ganan algunos. Y seguro que esta guerra de pequeños competidores por el cliente escaso e huidizo la ganan los que corran delante del consumidor potencial, poniendo en marcha las habilidades que la mercadotecnia nos enseña en las escuelas de negocios.

María Rey
Economista



http://tiendacoruna.blogspot.com/



viernes, 24 de julio de 2020

Las otras Corinnas del Rey Juan Carlos I



 No hay nada peor que una mujer despechada. A don Juan Carlos I se le multiplican las mujeres despechadas. A la conocida y famosa Corinna se suman las menos conocidas por su hacer con el padre del actual Rey de España, pero no menos famosas. Dicen ahora que hay una "señora tal", como las define Felipe González, que quiere contar lo que sabe porque lo que le han pagado para que calle no llega.

 En las Redes Sociales se hacen apuestas de quien será ella. ¿Es Bárbara Rey? ¿Se trata de Paloma San Basilio? Parece que, en los ochenta, el Rey Emérito tenía gustos más de andar por casa, eso sí buscaba su compañía extramatrimonial femenina en el glamuroso mundo del espectáculo.

 Al margen de quien sea ella, cabe destacar la pena que da este hombre con edad para ser abuelito y no para dar que hablar con historias de su pasado de marido infiel. Más pena da este país nuestro por haber pagado las amantes de un Rey. ¿Es culpa del Rey Juan Carlos esos gastos del erario público en untar a las señoras que ocupaban su cama? No, más bien es culpa de ese ex presidente del Gobierno que ahora haba de "señoras tal" y de la presunción de inocencia de Juan Carlos de Borbón y Borbón. Tal vez deberíamos hablar de la presunción de inocencia de don Felipe González. ¿Por qué permitió el ex presidente del Gobierno que los fondos reservados se destinaran a callar las bocas de las amantes abandonadas por el entonces Rey de España? Hubiera sido mejor tener a una Bárbara Rey en prime time contando que el Rey de España le era infiel a Sofía de Grecia con ella. Los españoles de ayer y hoy lo hubiéramos entendido. Lo que no entendemos es que con nuestros impuestos se comprara el silencio de las amantes del Rey Juan Carlos.

María Rey
Economista


http://sevende5.blogspot.com/






martes, 21 de julio de 2020

Fondo de reconstrucción: 140.000 millones de euros para España

 
Noventa horas de negociación dan para mucho. Hasta dan para reponer fuerzas con platos de galletitas y cerezas acompañadas con agua de jarra barata. Después de mucho hablar y poco comer, los líderes europeos han llegado a un acuerdo. El Fondo de reconstrucción se llamará Nueva generación de la Unión Europea. El presidente Sánchez quedó contento. Ha regresado a casa con la cartera llena de dinero futuro.
Lo malo es que no nos dan euros a cuatro pesetas. Habrá que cumplir unas condiciones que todavía no nos han contado. Los mecanismos de control se endurecen. Encima, si nuestros socios tienen dudas sobre el cumplimiento de las condiciones, pondrán en marcha el freno de emergencia.​
Pero por eso ya nos preocuparemos cuando toque. De momento hay que dar palmas porque por primera vez la política social y económica es cosa de la Unión Europea. Se emite deuda conjunta. Los países del sur se han impuesto. Hemos ganado la partida a unos alemanes que no querían deuda mutualizada. Tal vez, nuestros dirigentes les han recordado que los países ricos de la Unión Europea se están beneficiando del mercado único. Nos venden a los países pobres. Es lógico que nos ayuden con subvenciones y préstamos. Los Países Bajos, hasta hace unos meses llamados Holanda, no tendrían las ventas de productos propios que tienen si no existiera la Unión Europea. Que no se quejen.​
En total, España se lleva 140.000 millones de euros, de los cuales 72.700 millones son subsidios. Nos ha tocado un buen pellizco. Esperemos que los políticos gobernantes sepan gestionar estos fondos para reconstruir la economía que destruyó el covid-19.
María Rey​
Economista​
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